Inicio arrow Opinión arrow Opinión arrow TEDDY, CACO, JUANJO Y LA VAPULEADA SGAE. Braulio A. García Ciudad de Guía, 26 de septiembre de 2021

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viernes, 04 de noviembre de 2011
TEDDY, CACO, JUANJO Y LA  VAPULEADA SGAE

Braulio A. García

Primero tengo que decir que Teddy fue mi referente musical cuando él era el líder de “Los Ídolos” y yo empezaba a hacer mis pinitos con grupos locales del  Noroeste de Gran Canaria. Además, como  los especialistas en genealogía local dicen que somos parientes lejanos - su familia proviene de La Atalaya de Guía y en nuestros DNI llevamos, aunque invertidos,  los mismos apellidos-  su influencia en mí, tenía, si cabe, aún más peso específico, gracias a esa posible consanguinidad.

Uno de los recuerdos más tristes de esa época en la que Los Ídolos lideraban “la música moderna”, o “Ye Ye”,  en Canarias, fue cuando, por falta de medios, no pude  verlos tocar, allá por el 65 o 66,  junto a nada menos que Cliff Richard y los Shadows, en El Flamingo, aquel cabaretito que estaba cerca del Hotel Santa Catalina.

Casi una década después, en los estertores del franquismo, cuando yo empecé a hacerme algo conocido en la Península,  asistí - con todo el rojerío de la época: Víctor Manuel,  Ana Belén, Miguel Ríos, Massiel, etc.- a varias reuniones clandestinas, organizadas por Teddy en Colegios Mayores de Madrid, donde se trató, infructuosamente,  de montar un Sindicato de la Música Libre. Incluso también llegué a participar, ya en los albores de la Democracia y siempre invitado por mi pariente lejano, en alguna marcha anti OTAN. Por aquel entonces  lo consideraba un tipo austero, de bien ancladas convicciones político sociales, y muy cercano a las tesis de aquel Partido Comunista de Santiago Carrillo.

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Modificado el ( viernes, 04 de noviembre de 2011 )
 
O P I N I Ó N

Luján Pérez ante la encrucijada de la restauración de la iglesia de Teror

Julio Sánchez Rodríguez

Sacerdote y escritor

Luján Pérez es conocido, sobre todo, por su obra escultórica. Pero también ejerció la arquitectura. A la muerte de Diego Nicolás Eduardo en 1898, el obispo Verdugo y el cabildo catedralicio encargaron a Luján la dirección de las obras de la finalización de la catedral de Santa Ana.

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