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jueves, 09 de septiembre de 2010
REGENERACIONISMO

Erasmo Quintana


Viendo la deriva que está tomando la cosa política en nuestro país después de la hecatombe producida por el crac económico, padecido de forma más virulenta entre nosotros por un equivocado modelo de producción, totalmente ajeno al I+D+i, y haciendo lo fácil: volcar todo el dinamismo en el cemento y el ladrillo sin razón ni control de ningún tipo, como si construir casas y más casas era una actividad que no tendría fin. Ella es la causa del mayor paro que se da de todos los países que componen la CE. Al Gobierno de ZP no le ha quedado otra que aplicar políticas de derechas –a la fuerza ahorcan- impuestas por el Banco Central Europeo y sugeridas por el Sr. Obama. Pero es tan grave la crisis económica que padecemos, que aún tomando tan drásticas medidas el fin del agujero negro no lo veremos ni por asomo.
   
Hay en el horizonte más próximo el anuncio de una huelga general, que lo único que conseguirá es hacer visible el cabreo de la clase trabajadora, única pagana de los platos rotos por una clase privilegiada y retribuida milmillonaria, con blindajes de despidos de oro, que se irá de rositas como si la cosa no fuera con ella. El Gobierno, en evitación de que hubiera aquí otro corralito, como sucedió en Argentina, donde los impositores perdieron los ahorros de toda su vida, acudió a los bancos inyectándoles liquidez con respaldo de avales y así evitar que el sistema financiero del país no quebrara.
   
De otro lado, como las desgracias nunca vienen solas, tenemos una oposición que da auténtica pena; ninguna intención de arrimar el hombro, y como hace con el tema del terrorismo, bien podía, poniendo por encima de sus mezquinos intereses de partido, apoyar en todo lo que hiciera falta al Gobierno en unos momentos tan delicados para todos los españoles. Pero no. En el Partido Popular prevalece el dudoso principio del “cuanto peor, mejor para nosotros”, y así, sin mucho merecimiento por su parte, tal vez lo veamos al PP y a Rajoy como inquilinos de la Moncloa. Lo paradójico es que ya Zapatero le ha hecho casi toda la política a esa derecha, con lo cual muy poco más tendrá que hacer para la reactivación económica, que no aparecerá por arte de magia sino cuando el ciclo natural de la recesión y siguiendo las leyes inmutables de la Economía lo permitan.
   
Mientras tanto, toda la clase política tiene que plantearse seriamente su regeneración. Que vuelva aquel espíritu de la Transición, donde cada cual, con independencia de su muy orgullosa e intocable ideología, la apartaba a un lado para llegar a consensos fructíferos cuando el interés de la Nación española así lo exigía. Que desaparezcan los egoísmos de clase y la perpetuación en los cargos públicos, raíz de la más zafia corrupción, como estamos viendo todos los días. Si es posible, un hombre un cargo; si es posible también, un hombre un voto. Que no ocurra que un solo votante en El Hierro, a los efectos de representación, tenga el mismo valor que quince votantes de  Gran Canaria o de Tenerife. Que los políticos que acceden a puestos de responsabilidad, donde se deciden cosas que afectan directamente al ciudadano y a sus intereses, vayan al cargo con vocación sincera de mejorar la vida de las personas, sobre todo a aquellas más desvalidas, vulnerables y menesterosas del pueblo canario, en nuestro caso.
   
¿Todo esto que pido es idealismo nada más, es utopía? ¿Es ingenuidad? Sinceramente digo que me gusta ser ingenuo y estar atacado de utopía para seguir creyendo, como creo, en el género humano.

Erasmo Quintana
   
Septiembre de 2010.

Modificado el ( jueves, 09 de septiembre de 2010 )
 
 
 



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