Miguel Ángel Hernández
Tuve la inmensa fortuna de conocer a Miguel Ángel Hernández a mediados de los sesenta, con motivo de sus actuaciones al frente de la magnífica orquesta LOS PALMEÑOS, en la plaza grande de Guía. La voz aterciopelada de Miguel Ángel y el estilo armonioso de la orquesta, unido a un repertorio bien escogido, influyeron notablemente en mi desarrollo musical, por lo que le estaré eternamente agradecido. De esa época son también los grupos musicales «Stu and Drak» -de Moya-, «Los X» -de Guía-, «Los Genios» -de Gáldar-, «Los Stay» -de La Atalaya-, «Los Rangers» – de Arucas-, la orquesta «Los Covina» -de Tamaraceite, y, por supuesto, la Orquesta Mejías, de todos los cuales guardo un fresco y grato recuerdo. Antonio Aguiar.
Tuve la inmensa fortuna de conocer a Miguel Ángel Hernández a mediados de los sesenta, con motivo de sus actuaciones al frente de la magnífica orquesta LOS PALMEÑOS, en la plaza grande de Guía. La voz aterciopelada de Miguel Ángel y el estilo armonioso de la orquesta, unido a un repertorio bien escogido, influyeron notablemente en mi desarrollo musical, por lo que le estaré eternamente agradecido. De esa época son también los grupos musicales «Stu and Drak» -de Moya-, «Los X» -de Guía-, «Los Genios» -de Gáldar-, «Los Stay» -de La Atalaya-, «Los Rangers» – de Arucas-, la orquesta «Los Covina» -de Tamaraceite, y, por supuesto, la Orquesta Mejías, de todos los cuales guardo un fresco y grato recuerdo. Antonio Aguiar.