lunes, 20 de abril de 2009
PSICOGRAFÍAS
“Más tarde o más temprano todo cambia”

Las rachas

Santiago Gil


Los buenos tiempos nos sorprenden cuando menos los esperamos. No siempre depende de nosotros la felicidad, pero si no salimos a la calle con una actitud positiva no hay nada que hacer. La mayoría de las veces tenemos un cielo azul sobre nuestras cabezas y ni siquiera lo miramos. Incluso los malos tiempos se sobrellevan de otra manera cuando uno apuesta todo lo que tiene a la alegría. Si llega se disfrutará plenamente y con todas sus benditas consecuencias. Y si nos vuelve a dejar con la miel en los labios tenemos que saber que el próximo minuto puede cambiar por completo nuestro destino. La cosa es no claudicar y mantenerse a flote. Sólo navegando podremos llegar alguna vez a buen puerto.

En el arte hace tiempo que se sabe que prácticamente todo depende del esfuerzo del que crea. Sólo hay un pequeño componente de inspiración, y cuando llega lo mejor es que nos coja trabajando. Por mucho que a uno se le ocurra el argumento del Quijote, si no se sienta luego durante años, o si no estaba sentado cuando llegó el fogonazo, lo más probable es que se quede en el olvido. La vida es parecida. Hay que luchar por vivirla a diario, aunque a veces parezca que nos colocan un desierto detrás de otro al final de cada horizonte. Si andamos pendientes de nimiedades que no tienen nada que ver con lo esencial, dejaremos pasar de largo todo lo bueno que tenemos delante.

Las rachas existen como existen los días nublados y los días despejados, o las grandes marejadas y esas mañanas en que el mar parece el azogue de un espejo destinado sólo a reflejar nuestra mirada más oceánica y volandera. No dependen de nosotros esos cambios, pero sí la decisión de aprovechar cada una de esas buenas rachas que nos regala la vida de vez en cuando. Quien ha jugado a baloncesto sabe, desde el primer lanzamiento a canasta, cómo se le va a dar el partido. Había días en que entraban todos los tiros y otros en los que por más cerca que tiráramos no había manera de encestar. Diariamente nos pasa un poco lo mismo. A veces salimos a la calle y sólo recibimos buenas noticias y gratas sorpresas, y otros días no hacen más que complicarse desde que estamos tomando el desayuno. Pero al igual que sucedía en el baloncesto, esas rachas también tienen mucho que ver con nuestro esfuerzo de los días previos y con la actitud con la que afrontemos los retos que tenemos por delante. Ya vivir es un verbo que significa milagro. Podíamos habernos quedado entre los otros millones de espermatozoides que no llegaron a nada. Si estamos aquí se entiende que tenemos un destino que cumplir. No están los tiempos como para ir tocando campanas a rebato por las calles, pero de cada uno de nosotros depende que las rachas, como los vientos, alteren los rumbos previstos. Más tarde o más temprano todo cambia. Ahora más que nunca hay que estar atento para que no se escape ni una sola oportunidad de ser felices.

CICLOTIMIAS

Los pies en el suelo nos van alejando cada vez más de los sueños.


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PUBLICADO EN CANARIAS7


Modificado el ( lunes, 20 de abril de 2009 )