sbado, 02 de agosto de 2014
Tony, en su hábitat natural

Antonio Aguiar

Tony Caballero fue él mismo. Se dirigió a los asistentes como si se tratara de una más de las reuniones espontáneas que tuvo en la Plaza Grande a lo largo de toda su vida.


Por eso, eligió un banco de la Plaza Grande ("es de los antiguos, no?"), para contarnos algunas de las muchas vivencias que protagonizó en este lugar emblemático del municipio.

Yo, personalmente, fui testigo de algunas de esas "reunencias" en la Plaza. Recuerdo perfectamente aquella (que contó ayer el pregonero) en la que escenificamos todo un entierro. Los llantos por el difunto (figurado) se escuchaban hasta en San Roque. Nos reímos lo que quisimos y más, aquella noche y muchas otras en las que Tony, sin proponérselo, copaba todo el protagonismo, pero no porque nos lo impusiera, sino porque todos nos rendíamos ante su portentosa creatividad y su gracia natural.

Creo que Tony ofreció un pregón genuino. Junto a datos históricos, nos contó cómo vivió las Fiestas de la Virgen de esa manera tan vitalista que le caracteriza, como si se dirigiera a un grupo pequeño de amigos. Tanto, que se atrevió a reprendernos en varias ocasiones, porque no recordábamos algunos de los episodios que contó. Era de broma, pero pocos como él saben hacerlas, consiguiendo que los amonestados, después de cierta sonroja, acaben agradeciendo los recuerdos.

Guía tenía una deuda con Tony Caballero y podemos decir que ha empezado a pagarla.

Enhorabuena al alcalde Pedro Rodríguez, y a la concejal Mari Carmen Mendoza, ambos excelentes en la presentación del pregonero, por haber dado este paso.

Modificado el ( lunes, 04 de agosto de 2014 )