Juan José Caballero
viernes, 26 de enero de 2007
De artesano a escultor

Juan José Caballero no se limita, con ser encomiable, a realizar objetos de uso doméstico imprimiéndoles su sello personal. Hace algo más, y ese plus es el que le da la categoría de escultor. Por eso, reivindicamos esta condición para quienes, como Juan José, tallan la madera y la moldean hasta obtener un objeto artístico sólido y tridimensional susceptible de ser usado como ornamento. Por Antonio Aguiar.


Un reportaje dinámico de Antonio Aguiar iniciado el 24 de enero de 2007.

En esa esfera de la expresión humana que denominamos creación artística, la actividad específica de la escultura es el proceso de representación de una figura en tres dimensiones. El objeto escultórico es por tanto sólido, tridimensional y ocupa un espacio.

El procedimiento para generar dicho objeto nos remite a las variedades técnicas de la escultura. Según los tratadistas italianos del Renacimiento (Alberti, Leonardo, Miguel Ángel), un escultor es aquel que quita materia de un bloque hasta obtener una figura. Por consiguiente, esculpir o tallar es quitar, y es escultor quien sabe quitar lo que sobra en un bloque, de material sólido, que contiene un objeto escultórico en potencia. Así lo manifestaban dichos escritores para poner de relieve el contraste entre escultura y pintura, ya que esta última consiste, por el contrario, en añadir. Por su parte, al artesano lo ha caracterizado siempre el realizar objetos de uso doméstico imprimiéndoles un sello personal, labor absolutamente plausible.

Juan José Caballero hace justamente lo primero. No se limita, con ser encomiable, a realizar objetos de uso doméstico imprimiéndoles su sello personal. Hace algo más, y ese plus es el que le da la categoría de escultor. Por eso, reivindicamos esta condición para quienes, como Juan José, tallan la madera y la moldean hasta obtener un objeto artístico sólido y tridimensional susceptible de ser usado como ornamento.

Además de hacer justicia con la importante labor artística de Juan José Caballero, nos parece de gran utilidad para nuestra Ciudad, tanto en el orden cultural como el económico, la creación de un museo que lleve su nombre, o, en su defecto, una sección dentro de un gran museo que pueda crearse en el municipio, lo que no debería ser obstáculo para que su establecimiento siga en explotación por él y sus sucesores.

La relevancia de su obra, sin lugar a dudas, atraerá visitantes, lo mismo que acontece con el queso de flor o el Cenobio de Valerón, por citar dos ejemplos dispares.

Antonio Aguiar (2007)

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Modificado el ( sábado, 05 de mayo de 2007 )