Reportaje sobre Guía, 2007
sbado, 13 de enero de 2007

Guía de Gran Canaria

Un reportaje de Juan José Jiménez y Javier Bolaños (7 de enero de 2007)

Es sin duda el pueblo mejor y de más lustre después de la capital..." Esta cita, que como no puede ser menos el piropo aparece en cualquier texto que recopile la historia de Santa María de Guía, la dejó escrita José de Viera y Clavijo en su Historia de Canarias.

Guía de Gran Canaria

7 de enero de 2007.

Juan José Jiménez

Es sin duda el pueblo mejor y de más lustre después de la capital..." Esta cita, que como no puede ser menos el piropo aparece en cualquier texto que recopile la historia de Santa María de Guía, la dejó escrita José de Viera y Clavijo en su Historia de Canarias y que, cotejada con otras crónicas como las del obispo Cámara y Murga en 1629: "Hay beneficio, buena iglesia, poca fábrica, lugar de 300 vecinos. Tiene grandes heredades de viñas y son los mejores vinos que se recogen en toda la isla", reflejaba aquella Gran Canaria de paisaje fascinante y de tierras asombrosamente fértiles que enralaba la pluma de los cronistas que redescubrieron el Archipiélago para los papeles de la historia.
Entre toda Gran Canaria, la que se suponía más grande y la de más variadas continentalidades, según aquellos primeros escritos, lo que hoy es Guía y Gáldar, como también Agaete y todo su Valle, o los bosques de Doramas que abarcaban parte de Arucas, Firgas, Valleseco, Teror y Moya, formaban parte de la banda verde, absolutamente distinta de la del sureste y sur litoral, mayormente compuesta de arenales, eriales y secarrales en donde la supervivencia era un reto algo más arduo. Era en aquel Norte donde corrían de enero a enero los arroyos y, por tanto, el mismo que permitió constituir una aventajada sociedad prehispánica que logró conformar un centro de poder sólo comparable al que residía en Telde y su faicanato.
La feracidad de aquella vega que hoy comparte con Gáldar -de la que se escindió en 1526 dejando muy chinchados a los galdensesera pues una golosina garrapiñada para los ojos de los conquistadores, hasta el punto que Guía de Gran Canaria -lo del Santa María vendría después para alegría de unos y el disgusto de algunos-, traza su exquisito centro urbano de una manera casi única en el Archipiélago por su acertado tino: apiñado en la grupa de una loma para no desmadejar con la fábrica de edificios las tierras de cultivo.
De ahí que, según recoge el minucioso cronista de Guía, Pedro González Sosa, el maestro Juan de la Puerta Canseco escribiera en la Descripción Geográfica de las Islas Canarias a finales del siglo XIX que la entonces ya ciudad era "cabeza de partido, distrito electoral y residencia de los jefes de un batallón" y que dispone de "buen templo y calles rectas y bien empedradas, dos escuelas públicas y varias privadas de instrucción primaria, estación telegráfica y una fonda". Además sus campos "están bien cuidados y son muy productivos, elaborándose en ellos azúcar y los renombrados quesos llamados de flor", esto último un punto y aparte de la gastronomía a este lado de la Macaronesia.
Y no queda aquí la cosa, porque paralela a esta suerte de hacienda con ciudad dentro en la que se recolectaban todo tipo de frutas y verduras y granos como el millo, el centeno y las judías, y también papas y unas uvas que le dieron fama por la calidad de sus caldos, se desarrolla su industria textil, según Sosa, en dos corrientes principales, la de la fabricación de telas de hilo y la de sus muy apreciados sombreros de lana, que convertían a la Guía de antaño en la capital del cachorro canario.
A eso se le suma la dotación de los centros educativos ya reseñados que dieron para la nomenclatura del municipio personajes como el imaginero Luján Pérez, el poeta Rafael Bento y el diputado y presidente de las Cortes de Cádiz, Canónigo Gordillo.
Evidentemente Guía echaba humo, sobre todo si a este trajín se le añade a la foto imaginaria la potente chimenea que aliviaba los gases de la máquina de azúcar que estaba instalada en Lomo de Guillén, que posteriormente se convirtiera en el almacén de Mr. Leacok y que alguno aún hoy mantendrá en su retina.
Y a ese empuje había que darle su reconocido boato, en un proceso que determina el antes y el después de la Guía de Gran Canaria cuando en octubre de 1871, gracias a las gestiones de Fernando de León y Castillo, diputado a Cortes por el Partido Liberal Canario -por la jurisdicción de Guía-, Amadeo I firma un Real Decreto nombrando ciudad a la entonces villa. Sosa relata en su obra Guía de Gran Canaria: primero villa, después ciudad el particular relajo que motivó el conocimiento de la noticia en el Ayuntamiento de la localidad y, por efecto contagioso, en sus habitantes, que junto con las autoridades improvisaron sobre la marcha un pasacalles con el retrato del brevísimo Amadeo I tras descolgar su cuadro de la sala de plenos. 'Amenizó' la banda de música del Batallón. Pero es que además se dieron "propinas de pan" al que no lo tenía, se cantó un te deum y el juez del momento descubrió para la posteridad un hallazgo literario rimbombantemente exótico, al declarar con toda su pompa que "palpablemente en la estadística criminal figura Guía como modelo entre los pueblos por sus pocos trascendentales delitos".
La Guía de hoy tampoco es nada trascendental, si bien perdiera fuelle, como todo el Norte, tras la explosión de la industria turística de los años 60. Un repaso a su patrimonio cultural y natural puede resultar un trabajo arduo, ya que abarca desde la artesanía de la madera, o el cuchillo, a rarezas prehispánicas como el Cenobio de Valerón, además de una gastronomía en la que de nuevo -y sin remedio- hay que subrayar su queso y también sus dulces, y unos paisajes que abarcan desde la costa hasta la Cumbre.
Con estos palos no es difícil hacer una guitarra, y el alcalde de la ciudad, Fernando Bañolas, se ha planteado como objetivo fundamental recuperar el tejido comercial que llenara de visitantes desde antiguo el empedrado de sus calles.
Pero, para ello, asegura necesitar un cambio en "la mentalidad de los sectores empresariales, que deben ser más competitivos.
Y más en el desarrollo que se nos plantea".
Y además ya, porque en "estos próximos cuatro años van a ser fundamentales para el futuro, porque habrá muchos recursos para invertir, y hay que aprovecharlos". Fundamentalmente, en el desarrollo de sus medianías, ya que confiesa que "no hemos conseguido mejorar el tema de la construcción de viviendas en suelo rústico", situación a la que apela al Gobierno de Canarias y el Cabildo como instituciones que "deben estudiar esas posibilidades para fijar a la población en el territorio".
Una población, que no obstante, no para de crecer, y que podría morir de éxito. Por este motivo el Plan General establece un "crecimiento racional", según lo define Bañolas, con el fin de pasar de los 14.000 habitantes actuales a 18.000 del futuro.
Es más, "a la velocidad que se está gestionando este año el desarrollo hay que plantearse iniciar de nuevo el planteamiento de la ampliación de la zona urbana, a la vez que se adapta el resto de directrices pendientes. Esto obligará a realizar una unión del casco con La Atalaya y Becerril, e intentar abrir la reestructuración del suelo rústico en los asentamientos rurales y agrícolas".
En cualquier caso Bañolas asevera que en este mandato ha cumplido con gran parte de sus compromisos como la adjudicación de la carretera Guía-Pagador, el tercer juzgado de instrucción de la ciudad y un incremento en la actividad comercial, aparejada a una mayor dotación para la instalación de industrias" buscando su hueco como Guía que es.
Datos
Superficie. El municipio abarca una superficie de 45,59 kilómetros cuadrados que abarcan desde la costa hasta los 1.100 metros de altitud, con unas medianías de gran riqueza agrícola y ganadera.
También destaca su costa, que aunque muy abrupta y desconocida, tiene una extensión de más de 10 kilómetros.
Población. La localidad tiene un censo de más de 14.000 habitantes y la intención de su Ayuntamiento es elevar paulatinamente el número de vecinos hasta llegar a los 18.000.
Presupuesto. La localidad gestiona un presupuesto municipal de casi doce millones de euros.
Mapa político. El grupo de gobierno de la ciudad está en manos de Coalición Canaria, que tiene mayoría absoluta gracias a sus 12 concejales, frente a los cuatro del Partido Popular y un único edil del PSOE. El alcalde, Fernando Bañolas, es el presidente de la Corporación por segundo mandato consecutivo.

 
DOMINGO 7-ENE-2007
ENTREVISTA
Javier Bolaños

FERNANDO BAÑOLAS BOLAÑOS
Alcalde de Guía

- ¿Cómo imaginaría su municipio ideal?
- Aquel en el que se puedan activar todos los sectores. Primero la agricultura, la ganadería, que se avance en la impulsión del agua de regadío, en la actividad comercial, sobre todo en la zonas comerciales abiertas, aunque no descartamos la construcción de un centro cerrado. Las actuaciones en la zona industrial para que se pueda implantar la mano de obra y mejorar los salarios. Y también la actividad turística, sobre todo rural, aprovechando los valores naturales, el casco histórico y los paisajes, con un crecimiento urbanístico moderado y controlado que permita crecer con servicios.

- ¿Ha cumplido con los compromisos marcados para estos cuatro años?
- Gran parte de ellos, como es la carretera Guía-Pagador, el tercer juzgado y el aumento de la actividad comercial.

- ¿Qué valoración hace de la labor en este tiempo de la oposición?
La oposición se ha centrado en temas económicos y ha olvidado el resto.

NOTA: Este reportaje ha sido remito por Javier Bolaños y fue publicado en periodico LA PROVINCIA el 7 de enero de 2007.

 
Modificado el ( lunes, 19 de marzo de 2007 )