sŠbado, 10 de julio de 2010
EL MILAGRO DE LA ROJA

Erasmo Quintana

Lo que no ha sido posible con la clase pol√≠tica y m√°s de treinta a√Īos de democracia lo est√° consiguiendo la magn√≠fica selecci√≥n espa√Īola de f√ļtbol, la roja, en los Mundiales de Sud√°frica 2010, que es elevar unos cuantos grados la autoestima y el orgullo general, colectivo, de ser espa√Īoles. Los complejos de un pa√≠s europeo, sin fundamento y base cient√≠fica, por mor del deporte rey, est√°n quedando relegados y arrinconados donde han tenido que estar siempre. A pesar de los agoreros ‚Äďlos mejores solemos ser nosotros mismos- criticando y poniendo en solfa los problemas seculares del espa√Īol, han ido minando nuestra moral de manera lamentable. Ello nos ha hecho creer que somos el cuarto trastero de Europa, imposible de equipararnos a Alemania, Francia, Reino Unido, etc√©tera, cosa que se est√° demostrando en nada se ajusta a la verdad. A los espa√Īoles, desde que se nos da cancha, demostramos que no somos inferiores a todos esos pa√≠ses, que forman, junto con el nuestro, la Uni√≥n Europea.

La euforia se ha adue√Īado de todas las calles y rincones del pa√≠s; la gente de toda condici√≥n, que abarca el crisol de las edades, est√° enloquecida con la bandera roja y gualda; los fabricantes textiles no dan abasto a confeccionar la ense√Īa nacional, as√≠ como camisetas de la selecci√≥n. Vemos c√≥mo en el frontis de las casas m√°s insospechadas ondea la bandera nacional, y c√≥mo la vemos sobre los hombros de unos j√≥venes an√≥nimos, arrop√°ndolos.
    
Todo este fen√≥meno coincide con momentos especialmente delicados en los que est√° en juego la unidad de Espa√Īa. Cuatro a√Īos tard√≥ el Tribunal Constitucional para dar cabida legal del Estatut catal√°n en la Carta Magna. Como era de esperar, para la clase pol√≠tica de ese pa√≠s, el resultado no se ajusta a las exigencias diferenciadoras frente al resto, pues exig√≠an que el t√©rmino Naci√≥n tuviera plena eficacia jur√≠dica. Y hasta ah√≠ pod√≠amos llegar, pues parece que no vamos a un Estado federal a la manera de EEUU o Alemania, en que la Naci√≥n es intocable y sacrosanta. Van a un independentismo puro y duro, por lo que el presidente Zapatero deb√≠a despojarse de todo tipo de complejos ‚Äďaunque ello le cueste votos- para defender con toda claridad la indiscutible unidad de Espa√Īa. Dicha actitud le honrar√≠a sin la menor duda.
   
Nuestro gran Unamuno, que por tener todo esto muy claro no ha sido santo de la devoci√≥n de los pol√≠ticos nacionalistas vascos, sus paisanos, en su ‚ÄúM√°s sobre la crisis del patriotismo‚ÄĚ y perteneciente a EN TORNO AL CASTICISMO, tratando sobre el problema de los separatismos, lo caricaturiz√≥ con un ‚Äďlo llama dicharacho- como sigue: ‚ÄúFrancia, hasta el Ebro; Inglaterra, hasta el Tajo; lo dem√°s, al carajo‚ÄĚ.
   
Con esta clase pol√≠tica gallega, pero sobre todo la vasca y catalana, si no fuera por la esperanzadora explosi√≥n patria conseguida por una impresionante selecci√≥n nacional de f√ļtbol ‚Äďla roja- pod√≠amos repetir aqu√≠: Pues eso, Espa√Īa como naci√≥n, al mism√≠simo carajo.


Julio de 2010.

Modificado el ( sŠbado, 10 de julio de 2010 )