Inicio arrow Portada arrow Otros nombres propios arrow UN HOMBRE QUE VIVÍA SOLO PARA LA POESÍA. Santiago Gil Ciudad de Guía, 29 de noviembre de 2022

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martes, 25 de octubre de 2011
UN HOMBRE QUE VIVÍA SOLO PARA LA POESÍA

Santiago Gil

Es cierto que cuando muere un poeta no se para el mundo. Ya lo advertía Brodsky cuando escribía que nunca vendrá el gran diluvio detrás de la ausencia de ninguno de nosotros. Pero cuando se muere un poeta, sobre todo en este mundo tan necesitado de miradas limpias y de palabras que no parezcan huecas, sí es verdad que se abre una herida que escuece  por todo lo que ya no podrá seguir escribiendo.

Manuel González Sosa fue un poeta para la inmensa minoría que cantara Juan Ramón Jiménez, alguien que vivía la poesía casi tan intensamente como la escribía, un gran lector, un alejado del mundo y de esos ruidos que tantas veces enturbian la mirada de lo más sencillo y de lo que más emociona.

El poeta guiense fue una especie de Bartleby que me consta que iba rechazando reconocimientos, homenajes y todas esas alharacas en las que a veces se pierden tantos escritores. Aprendió a mirar el mundo en aquel paisaje bucólico de Las Barreras, asombrándose entre nispereros y geranios de lo milagrosa que es la vida en lo más cercano y en la mágica sencillez de las palabras. Nos quedan sus versos. Son ellos los que siempre sobreviven cuando se aleja el cuerpo del poeta. Manuel González Sosa quedó escrito y se seguirá escribiendo cada vez que alguien se acerque a cualquiera de sus poemas.  


Modificado el ( martes, 06 de diciembre de 2011 )